La Iglesia Generosa

No pretendo dar un estudio bíblico de finanzas ni del diezmo, pero si deseo establecer algunos principios que regían el corazón de la Iglesia Primitiva con relación a un corazón generoso.

Recientemente en el mes de Junio del año 2017, nuestra congregación pasó financieramente por un momento difícil. Esto, me llevó a la decisión de renunciar a la ofrenda que mensualmente recibía de la congregación. Por el bien del funcionamiento saludable de la obra, tuve que tomar la decisión de poner en riesgo las finanzas personales para que las del “Reino” subsistieran. Cuando uno tiene claro de donde viene nuestro sustento podemos tomar estas decisiones sin temor.

Esta decisión, dependiendo del origen teológico de quien lea este artículo, pudiera tener muchas opiniones a favor y muchas en contra. Muchos pudieran defender el “derecho” del sostenimiento pastoral y otros pudieran ver que es algo innecesario, “que el Pastor se busque un empleo y trabaje” podrían decir.

Pero el tema no va en esa dirección. Prefiero mejor preguntar e indagar en las siguientes preguntas: ¿Por qué hay que hacer ventas de empanadas, almuerzos, bacalaítos, etc. para sufragar la obra del “Reino”? ¿Por qué los que salen en un viaje misionero tienen que hacer doscientas actividades pro-fondos para llevar el Evangelio y provisiones a lugares que lo necesitan? ¿Por qué hay que casi rogar a los hermanos en una congregación que den una ofrenda especial para el área de Educación, o para el Congreso de Jóvenes? ¿Por qué es tan difícil levantar una ofrenda para la construcción de un salón para albergar los niños de la comunidad y poder hablarles de Reino en un lugar seguro?

Estás y muchas preguntas nos pudiéramos hacer con relación al sostenimiento financiero de la “Obra del Señor”.

“Hay una realidad, la Ekklesia se mueve en una esfera terrenal de gobierno(aunque opera en lo espiritual) que hace que todo lo que desee hacer una congregación, conlleve un gasto económico.”

Cabe señalar que esta es una de las áreas más abusadas por muchos ministros, congregaciones y ministerios. Pero hay una realidad, la Ekklesia se mueve en una esfera terrenal de gobierno que hace que todo lo que desee hacer una congregación, conllevará un gasto económico.

Y precisamente el problema está ahí, en querer operar los principios del Reino Espiritual al que pertenecemos, con la mente del reino natural en el que caminamos. En otras palabras, queremos ver resultados a favor del Reino con una mentalidad basada en los principios de este Mundo (Kosmos).

Por lo tanto, se requiere la transformación de nuestro entendimiento para poder operar una mente espiritual dentro de las finanzas terrenales.

El Diezmo

Voy a tocar brevemente este tema, ya que es uno muy controversial y no quiero que sea el centro de este artículo.

La realidad es que la primera vez que aparece la palabra diezmo en la Biblia es en Génesis 14.17-24, cuando Abraham entrega el diezmo a Melquisedec, un tipo de Cristo en las escrituras.

Cabe señalar que es la única vez que se menciona a Abraham entregando un diezmo a Melquisedec. Por lo tanto, no podemos relacionar este acto como algo que precede a la ley, más bien es un acto de una sola vez que muestra la generosidad del corazón de Abraham.

Si se hubiese establecido un patrón lo pudiéramos ver en otros pasajes de la Biblia como por ejemplo Números 31.35–36, cuando vemos que las instrucciones de Dios con referencia del Botín obtenido fueron diferentes a las acciones voluntarias de Abraham.

“El diezmo tenía dos propósitos: mantener el servicio de adoración y para proteger a los más necesitados”

La segunda mención del Diezmo es en Genesis 28.22, en esta ocasión Jacob, en agradecimiento y generosidad, promete apartar el diezmo. Una vez más como una acción voluntaria.

Quien establece el Diezmo como algo que se debía hacer fue la Ley dada a Moises. La Ley eran los Reglamentos culturales y divinamente establecidos para vivir. Todas las regulaciones siempre implicaban un castigo por desobedecerla. Por lo tanto, no obedecer la ley con relación al diezmo era castigado.

El diezmo tenía dos propósitos: mantener el servicio de adoración y para proteger a los más necesitados (Dt. 14:22, 27–29, Dt. 26:12).

Hay mucho más para tocar con referente al Diezmo en el Antiguo Pacto, pero solo quería establecer su origen y propósito.

Nuevo Testamento y el Diezmo

El Diezmo es mencionado en el Nuevo Testamento solo 8 veces (Mt 23:23; Lc 11:42; Lc 18:12; Hb 7:2,5,9) y en ninguna se menciona como una instrucción u orden.

Como ya hemos aprendido, Cristo cumplió la ley, por lo tanto, el aspecto del diezmo a través de la ley fue totalmente satisfecho por medio de El. Esto significa que no tenemos que diezmar por medio de la ley.

Pero, aun así, nos queda sin resolver el asunto del diezmo antes de la ley. Abraham y Moisés diezmaron sin obligación, lo hicieron por medio de un espíritu generoso y de agradecimiento.

La Iglesia Primitiva

La Iglesia primitiva no solo se componía de judíos conocedores de la ley, sino que también incluía gentiles que habían abrazado el Evangelio de Cristo.

Por lo tanto, no todos conocían la ley pero si todos vivían en agradecimiento por lo que Cristo había hecho.

Veamos como lo relata el escritor del libro de los Hechos (voy a ennegrecer algunos términos para su estudio personal):

42 Todos los creyentes se dedicaban a las enseñanzas de los apóstoles, a la comunión fraternal, a participar juntos en las comidas (entre ellas la Cena del Señor), y a la oración.

43 Un profundo temor reverente vino sobre todos ellos, y los apóstoles realizaban muchas señales milagrosas y maravillas.

44 Todos los creyentes se reunían en un mismo lugar y compartían todo lo que tenían. 45 Vendían sus propiedades y posesiones y compartían el dinero con aquellos en necesidad.

46 Adoraban juntos en el templo cada día, se reunían en casas para la Cena del Señor y compartían sus comidas con gran gozo y generosidad, 47 todo el tiempo alabando a Dios y disfrutando de la buena voluntad de toda la gente. Y cada día el Señor agregaba a esa comunidad cristiana los que iban siendo salvos. Hch 2.42–47 NTV

¡Wow! Que tal si comparamos esas cualidades con las congregaciones hoy en día. Mejor vamos a dejarlo ahí.

La realidad es que esta iglesia primitiva estaba gobernada por una cultura de amor, respeto y generosidad. Ellos sabían que eran Cuerpo, ellos sabían que eran una sola cosa, que no había fragmentación, ellos vivían como una UNIDAD, vivían como la Ekklesia.

“La iglesia primitiva estaba gobernada por una cultura de amor, respeto y generosidad.”

Había un claro conocimiento del corazón de Dios. Ellos sabían que, si Cristo se había entregado por completo, un diez por ciento no era suficiente. Ellos tenían que entregarlo todo.

Por lo tanto, la Iglesia Primitiva no vivía bajo una mentalidad de diezmo, sino bajo una mentalidad de entrega total en agradecimiento.

El problema hoy en día

El problema hoy en día es que nos enseñaron a diezmar religiosamente. Nos dijeron: “es algo que tienes que hacer”, “no le puedes robar a Dios”, “Dios no te bendice sino diezmas”, “si diezmas vas a ver las puertas abiertas”, “si no diezmas, no puedes estar en el liderazgo”” y la lista puede seguir.

“La realidad es, que donde hay un corazón generoso no se necesita hablar de diezmo.”

Esto creó una generación que diezma, pero no es generosa. La realidad es, que donde hay un corazón generoso no se necesita hablar de diezmo. Cuando la misma esencia del Evangelio, el mismo Espíritu de Cristo está en nosotros, no pensamos en limitar los recursos que Dios nos da.

Si volvemos a las preguntas del inicio, pudiéramos llegar a la conclusión de que no hay una mentalidad de generosidad que nos gobierna. Decimos que creemos en el Reino, pero no sostenemos la visión del Reino. Somos más prontos a sostener nuestras necesidades antes que sostener a un misionero.

Recuerdo un líder que en una ocasión me dijo que el diezmaba para sus vacaciones, pero no para la expansión del Reino.

Creo que ni los misioneros, ni proyectos, ni Congregaciones deben realizar ventas para lograr alcanzar a más personas para Cristo. Creo que es en el Cuerpo en quien ya Dios depositó los recursos económicos para lograr los proyectos del Padre.

Dios no necesita que nadie pague lo que el ya financió a través de Su Cuerpo. El necesita que renovemos nuestro entendimiento y comencemos a dar lo que generosamente podemos dar. El Diezmo sigue siendo una buena guía para que un corazón generoso pueda medir su generosidad. Pero la mejor medida es Cristo, el no se diezmó por nosotros, sino que se entregó completamente.

“Dios no necesita que nadie pague lo que el ya financió a través de Su Cuerpo.”

Mira lo que Pablo escribió a la Iglesia de Corintios:

6 Así que le hemos pedido a Tito —quien los alentó a que comenzaran a dar— que regrese a ustedes y los anime a completar este ministerio de ofrendar.

7 Dado que ustedes sobresalen en tantas maneras —en su fe, sus oradores talentosos, su conocimiento, su entusiasmo y el amor que reciben de nosotros— quiero que también sobresalgan en este acto bondadoso de ofrendar.

8 No estoy ordenándoles que lo hagan, pero pongo a prueba qué tan genuino es su amor al compararlo con el anhelo de las otras iglesias.

9 Ustedes conocen la gracia generosa de nuestro Señor Jesucristo. Aunque era rico, por amor a ustedes se hizo pobre para que mediante su pobreza pudiera hacerlos ricos.

10 Éste es mi consejo: sería bueno que completaran lo que comenzaron hace un año. El año pasado, ustedes fueron los primeros en querer dar y fueron los primeros en comenzar a hacerlo.

11 Ahora deberían terminar lo que comenzaron. Que el anhelo que mostraron al principio corresponda ahora con lo que den. Den en proporción a lo que tienen.

12 Todo lo que den es bien recibido si lo dan con entusiasmo. Y den según lo que tienen, no según lo que no tienen. 13 Claro, con eso no quiero decir que lo que ustedes den deba hacerles fácil la vida a otros y difícil a ustedes. Sólo quiero decir que debería haber cierta igualdad.

14 Ahora mismo ustedes tienen en abundancia y pueden ayudar a los necesitados. Más adelante, ellos tendrán en abundancia y podrán compartir con ustedes cuando pasen necesidad. De esta manera, habrá igualdad. 15 Como dicen las Escrituras:

«A los que recogieron mucho, nada les sobró,

y a los que recogieron sólo un poco, nada les faltó».

2 Co 8.6–15 NTV

Conclusión

En fin, debemos dar de corazón. El ofrendar también es parte de la revelación. Oremos por que entendamos la importancia de ofrendar generosamente. Si todos tuviéremos un corazón generoso se eliminarían las ventas de donas, alcapurrias, bacalaítos, etc. Y el mensaje de la reconciliación no tendría limites.

“mientras los creyentes no entiendan el propósito de la ofrenda, seguiremos con tiendas en nuestras congregaciones.”

Pudieramos llegar a más personas con servicios sociales, alimentos, etc. Pero mientras los creyentes no entiendan el propósito de la ofrenda, seguiremos con tiendas en nuestras congregaciones.

Termino con el siguiente extracto de la 2 da carta de Pablo a los Corintios y se explica por sí solo. Si todos los creyentes tuviéramos un corazón generoso, entenderíamos que nuestra ofrenda va a alcanzar al necesitado y sobre todo a aquel que ha de conocer la maravillosa gracia del Señor.

“Recuerden lo siguiente: un agricultor que siembra sólo unas cuantas semillas obtendrá una cosecha pequeña. Pero el que siembra abundantemente obtendrá una cosecha abundante. Cada uno debe decidir en su corazón cuánto dar; y no den de mala gana ni bajo presión, «porque Dios ama a la persona que da con alegría».

Y Dios proveerá con generosidad todo lo que necesiten. Entonces siempre tendrán todo lo necesario y habrá bastante de sobra que compartir con otros. Como dicen las Escrituras:

«Ellos comparten con libertad y dan generosamente a los pobres.

Sus buenas acciones serán recordadas para siempre».

Pues es Dios quien provee la semilla al agricultor y luego el pan para comer. De la misma manera, él proveerá y aumentará los recursos de ustedes y luego producirá una gran cosecha de generosidad en ustedes.

Efectivamente, serán enriquecidos en todo sentido para que siempre puedan ser generosos; y cuando llevemos sus ofrendas a los que las necesitan, ellos darán gracias a Dios. Entonces dos cosas buenas resultarán del ministerio de dar: se satisfarán las necesidades de los creyentes de Jerusalén y ellos expresarán con alegría su agradecimiento a Dios. 2 Co 9.6–12

Pastor Alex Strubbe

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Alexis Rivera
Alexis Rivera
4 Años ago

Cómo dato curioso, el diezmo nunca se trató de dinero. Eran frutos o de animales y no en dinero, a pesar de que sí había éste .

Era exclusivamente del fruto de la tierra o animales. Muy buen mensaje coko siempre,mi amigo.