Las Cuatro Dimensiones de Cristo – Parte 1

Las cuatro Dimensiones de Cristo

La Palabra nos habla de que Dios tenía un Propósito Eterno. Esto significa que Dios, desde antes de la fundación del mundo tenía una meta, un fin. Este propósito, está centralizado en el Hijo y no en el hombre (Efesios 3.11). El hombre está dentro del propósito eterno que Dios tenía en Cristo Jesús. La inclusión nuestra en ese propósito es dar a conocer la multiforme sabiduría de Dios (Ef. 3.10). En otras palabras, es mostrar o dar a conocer al mundo la revelación de ese Plan Eterno. Pero para revelar este plan el Ser humano tiene que cumplir el propósito para lo que fue predestinado: Ser semejante a Cristo. (Rom 8.29)

Ahora, ¿Cómo trabaja ese propósito en la vida del Ser Humano?

“El Nuevo Nacimiento es la impartición de una Vida Eterna a nuestras vidas por medio de la fe, llamada Cristo.”

La palabra dice que, al nacer naturalmente, nacemos muertos en delitos y pecados. Pablo registra que fue precisamente en ese momento de muerte que Dios nos dio Vida. Ef 2.1 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” Quiere decir, que nuestra inclusión en el Plan Eterno comienza a suceder en nosotros una vez se nos dio vida. Debo aclarar que el propósito para nuestras vidas es desde la eternidad, pero se comienza a gestionar en nosotros una vez recibimos la Vida (Cristo), esto se le conoce como nuevo nacimiento. El Nuevo Nacimiento es la impartición de una Vida Eterna a nuestras vidas por medio de la fe, llamada Cristo.

Una vez recibimos esta Vida Eterna, comienzan las cuatro Dimensiones de Cristo. El termino dimensiones proviene del latín “dimensio”, el cual significa un aspecto o una faceta de algo. Una “faceta” es una cara. Entonces, pudiéramos decir que la obra de Dios en nosotros por medio de Cristo tiene 4 caras o cuatro facetas. No son 4 pasos, ni 4 escalones, sino 4 caras de una misma cosa.

“No hay forma de caminar en el propósito de Dios si Cristo no vive en ti. No naces con Cristo dentro, debes Creer y hacerlo tu Señor.”

Estas dimensiones trabajan simultáneamente a medida que vamos conociendo la Vida de Cristo en nosotros. Las primeras dos dimensiones están relacionadas con lo que sucede en nosotros una vez hemos nacido de nuevo. Las otras dimensiones están relacionadas con el resultado del progreso de las primeras dos.

Primera Dimensión: CRISTO VIVIENDO EN TI

No hay forma de caminar en el propósito de Dios si Cristo no vive en ti. No naces con Cristo dentro, debes Creer y hacerlo tu Señor. (Jn 3.36, Rom 10. 8-9, Gal 2.20). Hay una realidad, todo nuestro desarrollo espiritual real ocurre una vez Cristo está en nosotros.

Col. 1.27 dice: “Y el secreto es: Cristo vive en ustedes. Eso les da la seguridad de que participarán de su gloria.” Nos han enseñado por mucho tiempo que Cristo va a nuestro lado a los lugares que vamos, pero lo que nos enseña la Palabra es que hay un secreto, él no está afuera, sino que vive dentro. Dicho de otra manera, usted no necesita estar diciéndole al Señor que no te vas a mover si Él no va contigo, porque la realidad es que lo llevas dentro. No es alguien que va a tu lado, sino que Vive en ti.

Esto es importante, porque no se nos dio solo la salvación, sino que nos convertimos en el Cuerpo por el cual Cristo ahora vive en la Tierra. La Vida de Cristo se nos fue impartida a nosotros sus hijos. Ahora Cristo vive en nosotros. Pablo lo entiende bien al decir: “Ahora no vivo yo, sino que Vive Cristo en mi” Gal 2.20

“Cuando nos reunimos, no nos reunimos nosotros, sino el Señor.”

Si no tenemos esta dimensión no podremos participar de las otras. Es importante señalar, que Cristo vive en nosotros para hacernos parte de un todo, en otras palabras, esta vida impartida no es solo en lo individual, sino en lo colectivo llamado Ekklesia. Por eso, cuando nos reunimos, no nos reunimos nosotros, sino el Señor. ¡Formamos parte de una misma sustancia e imagen: Cristo!. Por esta razón podemos decir que la Reunión de los Santos es la manifestación visible más amplia de Cristo en la tierra.

La Salvación es solo una parte del Plan Eterno de Dios, pero no es el todo

Creo que la “Iglesia” ha enfocado su enseñanza al tema exclusivo de la salvación. Esto ha producido ignorancia con relación a lo que verdaderamente es el propósito de Dios con el Ser Humano. Les predicamos salvación y les decimos, oren por un ministerio en el que Dios te use, asiste a todos los cultos para que no te apartes, ora, ayuna, sube al monte y métete con Dios. La realidad es, que lo que hemos enseñado es que debemos hacer un esfuerzo humano para lograr lo que solamente puede producir la Vida de Cristo en nosotros.

“Somos una obra de construcción comenzada por Dios mismo.”

Cuando comprendemos que la salvación es solo la “llave” que nos lleva al propósito y no el propósito en si mismo, comienzo a caminar en la Vida del Hijo y no en mis propias fuerzas. Fíjate lo que dice Filipenses 1.6-7: “estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;”. Lo hemos predicado, pero no lo hemos entendido. Pablo estaba seguro de que el proceso de formación en nuestras vidas no tenía nada que ver con lo que hiciéramos o provocáramos, sino con Aquel que comenzó la obra en nosotros. Somos una obra de construcción comenzada por Dios mismo. El versículo dice que quien comienza la obra, es el mismo que la perfecciona.

La palabra perfeccionar es “epiteleō” que significa completar, terminar, alcanzar una meta. Quiere decir que desde antes de la fundación del mundo Dios comenzó algo en nosotros con el objetivo de llevarnos a una meta. Esta meta no es ser reconocido como el mejor pastor, evangelista, profeta o como el de más influencia, o el de más emisoras y más programas de televisión, sino que fuimos elegidos para que el resultado final y Su meta sea llevarnos a ser semejantes a Cristo.(Rom 8.29) Puedes ser el mejor en tu campo (pastor, maestro, apóstol, etc), pero al final te sigues pareciendo a ti mismo, el proceso fracasó.

Segunda Dimensión: CRISTO CRECIENDO EN NOSOTROS

La segunda dimensión tiene que ver con lo que sucede una vez Cristo vino a vivir en ti. Una vez se te imparte esa vida, Dios comienza a formar a Cristo dentro de ti y a medida que Cristo es formado en ti, tú serás transformado.

“Muchas veces hemos estado orando erróneamente diciendo: “Dios cámbiame a la imagen de Cristo” la oración correcta debería ser: Dios, que Cristo sea formado en mi”.

Este crecimiento es formativo. En Gal. 4.19 Pablo dice: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (énfasis mío). Si te fijas bien, Pablo no dice hasta que tu seas formado en Cristo, sino que dice hasta que Cristo sea formado en ustedes. En otras palabras, nosotros no somos formados, el proceso es, Cristo siendo formado en nosotros. No estamos en las manos del alfarero, es Cristo el que está formándose (moldeándose en nosotros).

Muchas veces hemos estado orando erróneamente diciendo: “Dios cámbiame a la imagen de Cristo” la oración correcta debería ser: Dios, que Cristo sea formado en mi”. Una vez Cristo es formado y Su vida vive libre en ti entonces tú serás transformado. La formación (morphoō) de Cristo en nosotros, nos lleva a una transformación (metamorphoō). (Gal 4.9, Rom 12.2)

La formación de Cristo en ti es el proceso de El ocupar todo el espacio dentro de ti y dejarte fuera del mismo. (Gal 2.20) Él quiere ocupar todo dentro de ti, y nosotros debemos someter todo a Él. A esto se le llama crecimiento y madurez: un cambio de mente que produce acciones diferentes por el resultado de la formación de Cristo en nosotros.

“Él quiere ocupar todo dentro de ti, y nosotros debemos someter todo a Él.”

Resumen

Como resumen de esta primera parte, podemos decir que estas dos dimensiones (Cristo Vive en Mí, y Cristo creciendo en mi) son fundamentales para entender nuestra asignación en el Cuerpo de Cristo. El saber que ahora Cristo Vive su vida por medio mío y entender que no fui llamado a sentarme en un asiento año tras años y no hacer nada, sino que fui diseñado para que Cristo sea formado en mi tiene que ser libertador.

En la próxima parte del artículo estaré hablando de las otras dos dimensiones: Cristo manifestado a través de nosotros y Cristo extendiéndose a través de nosotros.

Espero que  este material haya sido  de edificación para sus vidas, si tienes preguntas nos las puedes hacer a [email protected] Nos tardamos un poco en contestar, pero le aseguramos una respuesta.

Gracia y Paz

Pastor Alex Strubbe

CCRE

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Eulen
Eulen
4 Años ago

Excelente, Pastor!!
Guaooo! Que Gloriosa Revelación!!
Esto era lo que soñé!
Entender y vivir en ese Propósito!!

Anthony Leonardo
Anthony Leonardo
4 Años ago

excelente sin desperdicios, tremenda enseñanza pastor.

Mike
Mike
4 Años ago

Bendiciones Pastor Alex, gracias por las enseñanzas el cual nos desarrollamos más en el ministerio, le saludamos desde Jacksonville, Fl

Pastor: Mike Antonio Rivera

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